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	<title>PERSONAL archivos - Marta Puente</title>
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	<description>Experta en Equidad e Inclusión</description>
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		<title>Quieres cambiar&#8230; pero algo te lo impide</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marta Puente]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Oct 2022 19:08:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[PERSONAL]]></category>
		<category><![CDATA[cambio]]></category>
		<category><![CDATA[cerebro]]></category>
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		<category><![CDATA[hábitos]]></category>
		<category><![CDATA[neurociencia]]></category>
		<category><![CDATA[Cómo funciona tu cerebro]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Porqué se me resisten los cambios. Conoce cómo funciona tu cerebro y qué hacer para cambiar los programas ya instalados y crear nuevos hábitos. </p>
<p>La entrada <a href="https://martapuentealbistegui.com/quieres-cambiar-pero-algo-te-lo-impide/">Quieres cambiar&#8230; pero algo te lo impide</a> se publicó primero en <a href="https://martapuentealbistegui.com">Marta Puente</a>.</p>
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<p>¿Se te resiste algún cambio?</p>



<p>No acabas de entender el porqué.</p>



<p>Lo has repasado varias veces: hay más bondades y ventajas que inconvenientes,</p>



<p>pero aún así, casi siempre surge algo que te impide pasar a la acción.</p>



<p>Y, no hablemos ya de convertir ese cambio en rutina, es toda una proeza.&nbsp;</p>



<p>¿Quieres saber porque nos pasa lo mismo a casi todos?</p>



<p>Es una gran paradoja, ¿verdad?&nbsp;&nbsp;Vivimos en un mundo en el que los cambios suceden a una vertiginosa velocidad y resulta que nosotros los humanos disponemos de un cerebro prodigioso pero que es un auténtico yonqui de las rutinas.</p>



<p>Si como lo oyes está programado para conservar aquello que ya tenemos, más que para lanzarse ante lo nuevo y los cambios.</p>



<p>¡Vaya faena!</p>



<p>Prácticamente todos nuestros pensamientos, creencias, emociones, sentimientos, sensaciones y comportamientos son parte o resultado de nuestra programación cuya principal misión es nuestra supervivencia y bienestar.</p>



<p>Entender qué programas tenemos y sobre todo cómo funcionan nos dará la clave para evitar que programas actuales pongan la zancadilla a los nuevos que queremos instalar.&nbsp;</p>



<p>Lo primero que hay que saber es que tenemos 3 cerebros en uno.&nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size"><strong><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-black-color">Un cerebro que son tres</mark></strong></p>



<p><strong>Cerebro reptiliano</strong>. Su misión es garantizar nuestra integridad física. Es el encargado de regular todas las funciones fisiológicas vitales que nos mantienen vivos (respiración, circulación, digestión, sueño, …) y también controla y administra nuestra energía. Es el que decide ante un peligro si: luchar, huir o quedarte paralizado.</p>



<p>Es el que ejecuta las funciones repetitivas y automáticas en las que no media nuestra consciencia, almacena los comportamientos repetitivos: hábitos. Aquí tenemos almacenada toda la información&nbsp;inconsciente, la menos accesible.</p>



<p class="has-text-color" style="color:#776568"><em>¿Sabías que el 95% de los comportamientos diarios no son conscientes, que los hacemos de forma automática desde este cerebro? Reproducimos programas que se grabaron en la infancia y que vamos repitiendo en diferentes situaciones y momentos.</em></p>



<p><strong>Cerebro Límbico</strong>. Su misión es cubrir nuestra necesidad de relación. Es el encargado de gestionar las emociones, motivaciones y valores.&nbsp;</p>



<p>Las emociones son energía que te moviliza para que pases o no a la acción, hacen que presentes atención a algo que tu cerebro considera importante y dar una respuesta adaptada. La información que almacena este cerebro corresponde al&nbsp;subconsciente, no es consciente, pero se puede acceder si uno se relaja y presta atención.</p>



<p class="has-text-color" style="color:#776568"><em>¿Sabías que el miedo es la principal emoción ante el cambio? Reconocer y dirigir los miedos te permite disponer de energía para romper inercias e instaurar nuevos comportamientos.</em></p>



<p><strong>Neocórtex</strong>. Su misión es solucionar problemas. Es el encargado de procesar la información que recibe y reflexionar sobre ella. Emplea el razonamiento analógico y los pensamientos críticos y creativos.</p>



<p>Tus vivencias te han hecho llegar a una serie de conclusiones sobre la realidad y con ellas elaboras generalizaciones acerca de ti, de otros y el mundo. Estas conclusiones generalizadas forman tu sistema de creencias. La información almacenada en el neocórtex corresponde al&nbsp;consciente.</p>



<p class="has-text-color" style="color:#776568"><em>¿Sabías que, aunque el cerebro capta todos los estímulos provenientes tanto del exterior como del interior, no lo procesa todo? Se enfoca solo en la parte que considera más importante y le da un significado. La selección y el significado que da a los estímulos no son objetivos, sino que depende de tus experiencias y sistema de creencias.&nbsp;</em></p>



<p class="has-medium-font-size"><strong><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-black-color">¿Cómo aprendemos?</mark></strong></p>



<p>Cuanto más repites un comportamiento más profundamente se grabará en tu mente y mayor será la tendencia a repetirlo. Y lo mismo pasa con las experiencias que vives y activan emociones intensas.</p>



<p>La&nbsp;<strong>repetición y activación emocional</strong>&nbsp;son las claves para instalar un comportamiento que se va automatizando hasta convertirse en inconsciente.&nbsp;</p>



<p>Si quieres cambiar comportamientos que te desvían de tu meta</p>



<ul><li>Sé consciente de cuántas veces los has repetido</li><li>Qué emociones están asociadas a dichos comportamientos</li><li>Cuál ha sido su función</li><li>Qué nuevos comportamientos pueden sustituirles</li><li>Y empezar a repetirlos con nueva motivación.&nbsp;</li></ul>



<p class="has-text-align-center has-medium-font-size"><strong>Los tres cerebros están interconectados.</strong></p>



<p>Si quieres que el cambio sea duradero debes considerar los 3 cerebros. Puedes cambiar tu forma de pensar, pero si no actúas no cambiarás tus hábitos. Puedes reprimir tus emociones, pero lo único que haces es desviar esa energía a otros comportamientos. Y si cambias tus hábitos sin cambiar tus creencias ni canalizar tus emociones, esos cambios no se registraran en el cerebro y no serán sostenibles.</p>



<p>¡Ajá! Aquí es cuando empiezas a verlo claro…</p>



<p>Te comparto un ejemplo real que me contó hace poco una de mis coachees.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-left has-text-color" style="color:#776568"><em>Alicia estaba buscando promocionar en su empresa. Y se enteró que se iba a celebrar un evento importante al que acudirían personas vinculadas con el área al que ella quería promocionar. Era consciente que conocer a estas personas sería algo que podría allanar el camino a su promoción. Me confesó que el networking le daba pavor, pensaba por un lado que no se le daba bien y por otro que no veía necesario “pavonearse” delante de otros. A pesar de todo, decidió asistir e incluso se había preparado y ensayado un breve discurso para presentarse.</em></p>



<p class="has-text-color" style="color:#776568"><em>Llegó el gran día. Estaba algo nerviosa, pero decidida a pasar a la acción. Al cabo de un rato, identificó a las personas que quería conocer, pero inexplicablemente se quedó clavada en el sitio. Comenzó a sentirse fatal, sudores fríos, el estómago se le encogió, … y se tuvo que ir corriendo al baño a vomitar. En esas condiciones tan lamentables decidió regresar a casa. Su explicación, es que tuvo mala suerte: algo que comió le debió sentar mal.&nbsp;</em></p>



<ul><li>¿Crees que tenía los 3 cerebros alineados?</li></ul>



<ul><li>¿Prestó más atención a un cerebro que a otro?</li></ul>



<ul><li>¿Quizá hizo un análisis muy racional de la oportunidad y no prestó suficiente atención a sus emociones y valores?</li></ul>



<ul><li>¿Qué programación ya establecida se interpuso en su objetivo?&nbsp;</li></ul>



<ul><li>¿Qué podría haber hecho distinto?</li></ul>



<ul><li>¿Ella creía que realmente necesitaba hacerlo? ¿Era incompatible con alguna otra cosa? ¿Prefiere más aquello que es incompatible con lo que iba a hacer?</li></ul>



<p>Me encantará leer tu reflexiones y comentarios.</p>
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		<title>El cambio&#8230; ¿te da miedo?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marta Puente]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Oct 2022 18:37:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[PERSONAL]]></category>
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		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[como superar el miedo al cambio]]></category>
		<category><![CDATA[respuestas ante el miedo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Como identificar si tienes miedo ante los cambios y pautas para superarlo con éxito.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Definitivamente sí.</p>



<p>Pero confieso que me cuesta etiquetarlo como miedo (¿será que tengo miedo de sentir miedo?). Me puedo sentir nerviosa, ansiosa, incómoda, frustrada, impotente, … pero si soy sincera raramente admito (en público o privado) que tengo miedo. Pareciera que el miedo es solo cosa de niños.</p>



<p>Sin embargo, está más que estudiado y confirmado que la emoción primordial frente al cambio es el&nbsp;<strong>miedo&nbsp;</strong>(sin importar edad u otros factores). Nos asusta salir del área de confort (aunque ésta sea incómoda), el no saber qué nos espera al otro lado nos despierta un sinfín de miedos (reales o no).</p>



<p>Y eso ¿es bueno o malo?</p>



<p>El miedo no es una emoción ni buena ni mala, esa es la etiqueta que le ponemos cada uno en función de nuestras creencias y vivencias anteriores. Es más, no podemos controlar su aparición. Simplemente ocurre. El miedo es la emoción, es la energía que nos moviliza para que pasemos o no a la acción.</p>



<p>De alguna manera, las emociones actúan como palomas mensajeras que nos ayudan a prestar atención a algo que nuestro cerebro considera que es importante y a darle la respuesta adecuada.</p>



<p>Y ¿qué podemos hacer con el miedo?</p>



<p>Lo primero y más importante es reconocerlo. Permitirnos sentir ese miedo. Incluso etiquetarlo como tal: MIEDO. Y a continuación indagar para conocer cuál es el mensaje que tiene para cada uno de nosotros.</p>



<p>La función del miedo es prepararnos para protegernos de un peligro (real o imaginario). Cuida de nuestra seguridad y protección.</p>



<p><strong><mark style="background-color:rgba(0, 0, 0, 0)" class="has-inline-color has-black-color">¿Cómo respondemos ante el miedo?</mark></strong></p>



<p>Podemos elegir entre 3 respuestas para responder ante la posible amenaza: luchar, huir o quedarse congelado.</p>



<p>Ante un cambio, si eliges responder quedándote paralizado o huyendo, ya imaginarás que difícilmente conseguirás cambiar nada ¿verdad? Y aunque es bastante obvio, tras la parálisis o la huida, con frecuencia nos instalamos en la queja y nos dedicamos a “echar balones fuera”.&nbsp;</p>



<p>¿Me permites que te cuente una historia que me pasó a mí?</p>



<p>Gracias.</p>



<p class="has-text-color" style="color:#776568">Hace un tiempo tome la decisión de emprender y romper con una trayectoria profesional en el mundo de los recursos humanos. Uno de los retos que tuve que enfrentar fue estar presente en las redes sociales, ser activa publicando e interactuando.</p>



<p class="has-text-color" style="color:#776568">Era una actividad totalmente nueva para mí que me suponía, no solo salir de mi zona de confort, sino estar claramente expuesta ante los demás. De forma inmediata, un torrente de emociones salió a mi encuentro, al principio sentía una mezcla de pudor y vergüenza, al tiempo que mi mente me mandaba mensajes como: “no tienes ni idea de cómo funciona este mundo”, “vas a meter la pata”, “eres una novata”, “no eres para nada digital, esto te va a costar mucho”, … Me armé de valor y me puse manos a la obra.&nbsp;&nbsp;Me apunté a cursos, aprendí a crear un perfil, a entender cómo funcionaba la aplicación, a como subir contenidos y a como dar&nbsp;<em>likes</em>… pero la ansiedad comenzó a crecer y crecer cada vez más … hasta que consiguió paralizarme. Y dejé de publicar.</p>



<p class="has-text-color" style="color:#776568">Este fue mi primer intento. Mi discurso en aquellos momentos era del tipo: “me equivoqué al elegir la red social, por eso lo tuve que dejar”, “tenía abiertos muchos frentes al mismo tiempo, tuve que priorizar”, “ya he probado, pero creo que este no es el camino”, “me lleva demasiado tiempo”, … Como ves de todo menos admitir que realmente el miedo fue mayor que mi necesidad o mis ganas, y que al final mi elección fue una mezcla entre la parálisis y la huida.</p>



<p class="has-text-color" style="color:#776568">Como te imaginarás, con el universo empeñado en que no le diera la espalda a este desafío, al poco tiempo tenía de nuevo frente a mí a ese miura de 600 kilos llamado RRSS mirándome a los ojos con ganas de empitonarme (otra vez). Y yo le miré a los ojos y respiré hondo, una vez, dos veces, … no recuerdo exactamente, pero te aseguro que fueron unas cuantas respiraciones y que me llevó un tiempo, mi respuesta no fue inmediata.</p>



<p class="has-text-color" style="color:#776568">¿Y qué pasó en esta ocasión? Yo sentía que tenía una espinita clavada y mi mente me decía: “¡Marta, esto no va a poder contigo otra vez!”. Así que me armé de valor y tuve una conversación de verdad conmigo misma en la que reconocí (por fin):</p>



<p class="has-text-color" style="color:#776568">que tenía más miedo que vergüenza,</p>



<p class="has-text-color" style="color:#776568">que me aterraba cometer errores</p>



<p class="has-text-color" style="color:#776568">que era algo para lo que no estaba preparada,</p>



<p class="has-text-color" style="color:#776568">que no las tenía todas conmigo,</p>



<p class="has-text-color" style="color:#776568">…</p>



<p class="has-text-color" style="color:#776568">¿sabes? en el fondo dudaba de que yo estuviera hecha para esto.</p>



<p class="has-text-color" style="color:#776568">Y así fue como di el primer paso: me di permiso para sentir el miedo, reconocerlo y aceptarlo. Y escuché con atención el mensaje que mis miedos tenían para mí.&nbsp;</p>



<p class="has-text-color" style="color:#776568">Y a continuación, canalicé toda esa energía para precisarme acercarme a mi objetivo y comenzar a estar presente, publicar e interaccionar en RRSS de forma regular.&nbsp;</p>



<p>El miedo no desapareció, siguió acompañándome (de hecho, sigue conmigo) pero desde otro lugar: más como un aliado.</p>



<p>Como ves, no siempre es sencillo reconocer y aceptar el miedo ante los cambios y retos. Pero la vida es sabia y te presenta la situación una y otra vez hasta que estés preparada para resolverla.</p>



<ul>
<li>¿Te has sentido reconocida? ¿También te pasa que sientes algo y no resulta fácil ponerle la etiqueta adecuada?</li>
</ul>



<ul>
<li>¿Eres consciente de cómo manejas el miedo y la ansiedad en tu día a día? ¿Y ante tus objetivos o cambios?</li>
</ul>



<ul>
<li>¿Sientes que tienes las competencias, recursos o apoyos para controlar lo que te produce miedo respecto al cambio u objetivo que persigues?</li>
</ul>



<p>No hay respuestas buenas o malas. Como ves este es un proceso y no necesariamente tiene que salir todo bien a la primera, ni a la segunda.</p>



<p>Me encantará tu experiencia o saber tu opinión sobre el miedo ante los cambios. Puedes escribir en los comentarios aquí debajo.</p>



<p></p>



<p></p>



<p></p>
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